Lánzame la bomba del deseo y no titubees,
no juegues a la moral,
no inventes que sabes que significa.
Lleva años sin poderte persuadir,
ni yo, que me he dejado seducir.
Lánzame la granada de tu perfume peligroso,
no pretendas ser insulsa y luego transpires chocolate
no mojes tus ojos avellanosos
a no ser que fermentes mi licor
y luego me dejes probarlo.
Me uno al unirme; a recordarte, Geratto.
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A un año, de nuevas aventuras cuyas crónicas ojalá algún día recibamos. Me
uno también al unirme; a recordarte. Me atrevo a hacerlo porque a fin de
cuenta...
Hace 12 años

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