skip to main |
skip to sidebar
De Grand Marnier
Me gustabas y me dejabas mal sabor, de hecho me sabía mal que me gustarás y viceversa. Todo este aderezo de sentimientos hacía a una degustación de chocolates sentir que daba mucho que desear. En verdad era un manjar de dicha y desgracia y entre tanta comida llegué al punto en que me siento satisfecha. Me alimentaste de bombas y explotaste mi sed de servirte. Más aún, me serví a mi misma en tu mesa. En cambio tu, lo haces todo más fácil ahora que el platillo que cocinas está frío y ya no me gusta el sabor. Espero que en un futuro no olvides meterlo al horno como hacías antes pero vigilarlo para que no se queme como aquél soufflé que me comí yo, tanto que me gustaba el soufflé. No lo tomes a mal, cocinas bien aunque siempre olvidas limpiar la cocina. Mi mamá siempre dice que el secreto de cocinar está en que no quede huella de que alguien cocinó. Siempre me tuvo sin cuidado su famoso secreto hasta que terminé lavando yo los sartenes de tus planes y en ocasiones me “honraste” con el título de sous chef para alentarme y no perder tu dominio sobre mis recetas. Ya no tengo hambre y renuncio a tu cocina aunque nunca olvide que no sabía del soufflé antes de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario