Quiero apodar tu silencio: martirio
y a la misma felicidad que encarna tu rostro la llamaré: mi sonrisa
Así, cuando caiga el ciego por tus ojos
apelaré a mi sonrisa y secaré tu llanto.
Quiero llamar diferente a tu ausencia,
le voy a decir angustia
porque así no estaría yo sola,
sino fundida en el sentimiento que me causas,
tu sensación me acompaña, me aflije,
me irrita, me calma.
Yo por lo pronto ya no me llamo persona,
me llamo tu sonrisa, tus ojos, tu ausencia.
Me uno al unirme; a recordarte, Geratto.
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A un año, de nuevas aventuras cuyas crónicas ojalá algún día recibamos. Me
uno también al unirme; a recordarte. Me atrevo a hacerlo porque a fin de
cuenta...
Hace 12 años

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