miércoles, 14 de enero de 2009

Mi nombre: tu

Quiero apodar tu silencio: martirio
y a la misma felicidad que encarna tu rostro la llamaré: mi sonrisa
Así, cuando caiga el ciego por tus ojos
apelaré a mi sonrisa y secaré tu llanto.

Quiero llamar diferente a tu ausencia,
le voy a decir angustia
porque así no estaría yo sola,
sino fundida en el sentimiento que me causas,
tu sensación me acompaña, me aflije,
me irrita, me calma.

Yo por lo pronto ya no me llamo persona,
me llamo tu sonrisa, tus ojos, tu ausencia.

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