Hoy se guarda en mis pupilas
el perpetuo resplandor
de tus dientes de luna
y el espacio que hacías
en mi claustro de ideas
incesantes e inaccesibles.
Solos los hilos de seda de tu risa
podían colarse a mi sonrisa.
Solo tu silencio
podía saber lo que sentía
detrás de la fatua expresión;
ilusión de mis lentes
que eran más bien espejos...
reflejandote, contandote
de tu hermosura,
del hechizo de tu boca
y el perfume de tu piel.
Me uno al unirme; a recordarte, Geratto.
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A un año, de nuevas aventuras cuyas crónicas ojalá algún día recibamos. Me
uno también al unirme; a recordarte. Me atrevo a hacerlo porque a fin de
cuenta...
Hace 12 años

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