martes, 10 de junio de 2008

Es más, por mucho

Nunca vi a este árbol tan tibio
Ni en aquella noche triste
En aquella noche en que tu beso fue mío
Tanto que no te tuve
Mucho, que por si fuera poco te perdí.

Sigo pasando amargas tardes,
Aún cuando tu rostro descansa ahí,
Sobre el cristal que reposa en la credenza.

Pasa también, cuando estoy solo conmigo,
que sobra el ruido de tus pasos en mi casa;
y más se excede tu recuerdo en mi almohada.

Pago caro por tu presencia en realidad.
Es alto el precio del más efímero recuerdo
Y es por tanto más onerosa una lágrima
Aquella que resbala ríspida
Una vez que he cesado de pensar.

Jamás vi a este árbol tan impasible,
Ni siquiera cuando amanecí
Cuando en mi cabeza te perdí
Tanto que no te quise
Mucho, lo suficiente para dejarte ir.

En la caja de recuerdos

Hoy se guarda en mis pupilas
el perpetuo resplandor
de tus dientes de luna
y el espacio que hacías
en mi claustro de ideas
incesantes e inaccesibles.

Solos los hilos de seda de tu risa
podían colarse a mi sonrisa.
Solo tu silencio
podía saber lo que sentía
detrás de la fatua expresión;
ilusión de mis lentes
que eran más bien espejos...
reflejandote, contandote
de tu hermosura,
del hechizo de tu boca
y el perfume de tu piel.

La diplomacia familiar


Se merece el título de diplomacia a la habilidad, de la cual carecen ciertas personas, para tratar con la gente. Me parece que la diplomacia en la familia es un término del cual no estamos muy conscientes; y es que parece que al estar asfixiados por la adultez temprana nos olvidamos que finalmetne nuestros padres serán siempre los dictadores hasta el punto en que no dependamos de ellos para llevar a cabo decisiones de trascendencia para nuestras vidas. Así que hay que conocer la diplomacia familiar y dar incluso brazo a torcer si la situación requiere los señores gobernantes de familia aprueben o desaprueben nuestras humildes peticiones. De eso trata esta caricatura, de tratar "democráticamente" las situaciones que habrán de presentarse cuando en gobernante/dictador nos de la opción de decidir a donde ir a comer siempre que sea el mismo lugar donde haya elegido la señora gobernante.