Nunca vi a este árbol tan tibio
Ni en aquella noche triste
En aquella noche en que tu beso fue mío
Tanto que no te tuve
Mucho, que por si fuera poco te perdí.
Sigo pasando amargas tardes,
Aún cuando tu rostro descansa ahí,
Sobre el cristal que reposa en la credenza.
Pasa también, cuando estoy solo conmigo,
que sobra el ruido de tus pasos en mi casa;
y más se excede tu recuerdo en mi almohada.
Pago caro por tu presencia en realidad.
Es alto el precio del más efímero recuerdo
Y es por tanto más onerosa una lágrima
Aquella que resbala ríspida
Una vez que he cesado de pensar.
Jamás vi a este árbol tan impasible,
Ni siquiera cuando amanecí
Cuando en mi cabeza te perdí
Tanto que no te quise
Mucho, lo suficiente para dejarte ir.
Me uno al unirme; a recordarte, Geratto.
-
A un año, de nuevas aventuras cuyas crónicas ojalá algún día recibamos. Me
uno también al unirme; a recordarte. Me atrevo a hacerlo porque a fin de
cuenta...
Hace 12 años

